La cumbre del G7 en Évian-les-Bains cierra este martes sin un comunicado final único y con una agenda fragmentada en documentos temáticos por área. La señal va más allá del estilo diplomático: el bloque admite que sobre minerales críticos, inteligencia artificial y comercio sus prioridades empiezan a diverger en el plano operativo, y eso obliga a leer los pactos bilaterales al margen de la cumbre con tanto cuidado como los textos oficiales.

El encuentro, que arrancó el 15 de junio bajo presidencia francesa, reúne a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y la Unión Europea, además de líderes invitados como India, Ucrania, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Según [India News Network](https://www.indianewsnetwork.com/en/g7-summit-2026-commences-evian-global-leaders-agenda-20260616), la sesión inaugural se concentró en tres ejes operativos: el acuerdo Estados Unidos–Irán, la cadena de minerales críticos sin dependencia exclusiva de China, y la gobernanza de la inteligencia artificial. Para América Latina la lectura es directa, porque el G7 define reglas globales sobre tecnología, energía y comercio que después se trasladan a marcos bilaterales en los que la región opera.

Antes de la cumbre, Canadá y Francia firmaron un acuerdo general de seguridad de la información que abre intercambio de datos clasificados en defensa, espacio, IA y aeroespacial. El primer ministro [Mark Carney](https://www.theglobeandmail.com/canada/article-carney-in-france-meeting-macron-g7-summit/) llegó a Évian con el compromiso de ampliar el acceso canadiense al programa europeo SAFE, valorado en 150 mil millones de euros, y con una agenda explícita sobre estándares de IA y protección de datos infantiles. En la mesa de minerales críticos, la propuesta francesa de un Secretariado Permanente, diseñado para dar continuidad al Plan de Acción de Kananaskis 2025, quedó en pausa luego de que la delegación estadounidense expresó preferencia por acuerdos bilaterales rápidos sobre estructuras multilaterales fijas.

La cumbre cierra con declaraciones específicas por área en lugar de un texto único, y el siguiente paso lo marcarán los pactos bilaterales sobre tierras raras, semiconductores y energía firmados al margen de Évian. Esos acuerdos definirán el piso regulatorio que enfrentarán las cadenas de valor latinoamericanas en el segundo semestre, sobre todo en minerales pesados y procesos de manufactura asociada.

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