China reafirmó esta semana que sus restricciones a las exportaciones de tierras raras y otros materiales de doble uso hacia Japón siguen vigentes. La señal coincide con la sesión específica del G7 sobre seguridad de suministro de minerales críticos en Évian, y ya empezó a remodelar la cadena global de imanes estratégicos para electrónica, automotriz y defensa.

El vocero de la cancillería china, Lin Jian, sostuvo que las tierras raras califican como materiales de doble uso bajo ley china y que el veto a usos militares en Japón se mantiene pese a solicitudes diplomáticas. Según [Mining.com](https://www.mining.com/china-reaffirms-japan-rare-earth-ban-despite-us-request/), Tokio ha tejido en respuesta un club trilateral de compradores con Francia y Canadá, además de un acuerdo por mil seiscientos millones de dólares australianos con Australia para diversificar su suministro. La lectura para América Latina es estratégica, porque el continente concentra reservas relevantes de litio, cobre y minerales pesados que entran en la nueva pugna por proveedores políticamente alineados con las grandes potencias industriales.

La presión está moviendo capital privado. [Bloomberg](https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-06-11/japan-s-shin-etsu-plans-new-rare-earth-refinery-to-secure-supply) reportó el 11 de junio que Shin-Etsu Chemical, uno de los mayores fabricantes japoneses de imanes de tierras raras, construirá una refinería doméstica en la prefectura de Fukui. La planta busca asegurar suministro de imanes de neodimio, dysprosium y terbium para sectores como automotriz, electrónica de consumo y aeroespacial. Los datos sectoriales muestran que las exportaciones chinas de tierras raras a Japón se contrajeron más de ochenta por ciento desde el cierre del primer trimestre. Japón depende históricamente de China para más de sesenta por ciento de sus importaciones de tierras raras, una concentración que Tokio reconoce como vulnerabilidad estructural.

La reunión de Évian deja declaraciones específicas sobre minerales críticos y los acuerdos bilaterales que firme Japón con socios del G7 marcarán el calendario. América Latina aparece en ese mapa como destino de nueva inversión exploratoria con plazos más cortos que los habituales, una ventana que países con potencial en minerales pesados pueden aprovechar si ordenan rápido sus marcos regulatorios y de impacto ambiental.

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